Noticias

Las medicinas alternativas no son inocuas

Un estudio sugiere que los pacientes de cáncer que utilizan terapias alternativas o complementarias para tratar tumores curables tienen un mayor riesgo de muerte. La asociación es mayor en aquellos pacientes que rechazan al menos un componente del tratamiento oncológico de base científica.

El estudio, publicado en JAMA Oncology, examinó los casos de 1290 pacientes de cáncer de mama, próstata, pulmón, o colorrectal. Un total de 258 de estos pacientes emplearon medicinas alternativas. Estos casos resultaron ser más propensos a rechazar el uso de elementos de su tratamiento oncológico tales como cirugía, terapia hormonal, quimioterapia o radiación, lo cual reducía sus posibilidades de supervivencia.

«El hecho de que el uso de medicinas alternativas se asocie a un mayor rechazo de tratamientos oncológicos de eficacia probada así como a un mayor riesgo de muerte debe hacer reflexionar tanto a profesionales médicos como a pacientes», comenta el autor principal del estudio, el Dr. Skyler Johson, de la Universidad de Yale. «Por desgracia», comenta el Dr. Johnson, «existe mucha confusión sobre el papel de las terapias alternativas. Aunque pueden emplearse para apoyar a pacientes que experimentan síntomas provocados por el tratamiento oncológico, son publicitadas o consideradas como tratamientos efectivos contra el cáncer».

En los EE. UU., aproximadamente una de cada tres personas utiliza medicina alternativa, aunque no está claro si la mayoría de dichas «terapias» son efectivas, o, en algunos casos, ni siquiera seguras. Se ha demostrado que ciertos productos «naturales» pueden alterar la eficacia de tratamientos oncológicos científicos. Así, algunos remedios naturales como la cúrcuma pueden aumentar los efectos tóxicos de ciertos tipos de quimioterapia, mientras que el gingko biloba o el té verde pueden aumentar el riesgo de hemorragias en pacientes oncológicos.

No obstante, el tratamiento que se da en ciertos medios y redes sociales a las medicinas alternativas da a los pacientes de cáncer unas expectativas poco realistas acerca de la eficacia de esos tratamientos. Terapias como la homeopatía, la medicina tradicional china o dietas especializadas sólo deberían emplearse, en todo caso, como complemento de los tratamientos convencionales. No obstante, algunos pacientes consideran estos tratamientos como alternativas válidas que pueden reemplazar a los métodos científicos probados. Internet y redes sociales multiplican este mensaje y crean expectativas irreales que ponen en riesgo la vida de los pacientes.

Las medicinas alternativas son vistas por buena parte de la población como un tratamiento «natural», y por tanto sin efectos secundarios negativos. Muchos pacientes creen que su uso mejorará sus posibilidades de supervivencia, e, incluso aquellos que creen que la medicina alternativa no tiene efectos demostrables más allá del placebo, creen que no tiene efectos negativos. Pero, desgraciadamente, el estudio publicado en JAMA Oncology demuestra que estos tratamientos podrían tener la consecuencia no buscada, en algunos casos, de llevar a algunos pacientes a rechazar factores de tratamiento oncológico de eficacia probada.