Enfermedades

El consumo de espinacas anula parcialmente los efectos de las sustancias cancerígenas contenidas en las carnes rojas

Investigadores estadounidenses aportan nuevos datos acerca del papel de los factores ambientales y dietarios en el desarrollo del cáncer

Investigadores de la Universidad del Estado de Oregón (EE.UU) han podido establecer por vez primera el mecanismo de acción de una substancia carcinogénica contenida en la carne, así como los complejos efectos biológicos que ejerce sobre el micro ARN y sobre las células madre cancerígenas. Estos descubrimientos contribuirían a los numerosos estudios que confirman la importancia que tienen los factores ambientales en la modificación de nuestra estructura genética (la epigenética) y por tanto en la génesis del cáncer y de otras enfermedades. Su investigación ha sido publicada recientemente en la revista Molecular Nutrition and Food Research.

El equipo de investigadores modificó el micro ARN de ratones de laboratorio, exponiéndoles a una molécula cancerígena del tipo amino heterocíclica, con el objetivo de estudiar las alteraciones causadas en el micro ARN por este carcinógeno. Diversos estudios han demostrado ya que el consumo de carne es un factor de riesgo para diversos tipos de cáncer. Cuanto más hecha esté la carne, mayor riesgo, debido a que aumenta la concentración de la molécula cancerígena. Los científicos también descubrieron que el consumo regular de espinacas puede aliviar parcialmente los daños infringidos por el carcinógeno. En experimentos con ratones de laboratorio, los ratones que recibían espinacas en su dieta tenían una incidencia de cáncer de colon casi un 50% menor.

El cáncer es causado por mutaciones en la secuencia del ADN, las cuales dan lugar a un crecimiento celular incontrolado. Aunque esto sigue siendo cierto, durante los últimos años los investigadores están enfocando sus investigaciones en el papel que cumple la epigenética en la génesis del cáncer. Factores como la dieta, la contaminación ambiental o nuestros hábitos de vida afectan la expresión de los genes no sólo en el cáncer sino también en otras enfermedades como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, o trastornos neurológicos como el Alzheimer. La epigenética haría de cada persona un elemento biológicamente único, producto de la combinación única de su genética y de sus factores ambientales.

Por otro lado, en la ecuación epigenética se incluiría la acción del micro ARN (que hasta relativamente poco tiempo era considerado por los científicos como “ARN sobrante” o “ARN basura” debido a que no parecía tener ninguna función). Por el contrario, el micro ARN parece influir en qué áreas del ADN se expresan o cuales son silenciadas; el micro RNA intervendría por tanto en algunos de los mecanismos epigenéticos clave para la regulación de las funciones celulares, tanto de los tejidos sanos como de los tejidos enfermos. Así, factores epigenéticos como dieta, contaminación ambiental o hábitos de vida influirían en los efectos del micro ARN.

Por otro lado, señalan los autores que, uno de los aspectos positivos de los cambios del micro ARN es que, al contrario que las mutaciones del ADN, pueden ser revertidos. Podemos restaurar el normal funcionamiento de las células eliminando los factores causantes de estas alteraciones, por medio de cambios en nuestra dieta y en nuestros hábitos de vida, e incluso por medio de fármacos.